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domingo, 4 de marzo de 2012

CONTÁGIAME........... JULIÁN GIJÓN PARA COIFFURE PROFESSIONNELLE


CONTÁGIAME...



            Grandes científicos de todo el mundo trabajan en una nueva vacuna. En este caso no para prevenir sino para contagiar. Le llaman la vacuna del sin motivo y con una sola dosis crea optimismo en los seres humanos. Es muy contagiosa y su efecto secundario crea grandes residuos de imaginación y provoca nauseas continuadas de inspiración. Gobiernos de medio mundo están haciendo grandes aprovisionamientos para paliar la crisis y contagiar masivamente a los ciudadanos de sus países. Por desgracia, a las pasadas y a las nuevas generaciones se les olvidó ser optimistas, aparcaron la imaginación y se les secó la inspiración...
            Recuerdo la plaza de delante de casa donde de niño corría, jugaba y soñaba a ser mayor. Era un espacio de tierra con escaso mobiliario urbano. Siempre jugaba a ser un gran personaje repartiendo el mal y el bien en mi fortín imaginario. Mi gran imaginación, optimismo y fantasía me hicieron crecer y conocerme a mí mismo. Creo que todo ello me ha llevado a no dejar nunca de de soñar, imaginar, tener esperanza, compartir, tener fe, enamorarme, tener confianza y contagiar todos estos sentimientos y acciones con grandes dosis de imaginación.
            Todo ello, ya de adulto, me llevó a desarrollar la imaginación creativa siempre fusionada con la realidad, tanto de lo tangible como de lo invisible. Y rechazando fantasías ilusorias e improductivas y aceptando las que te llevan al crecimiento personal y a las metas definidas, ya sean sentimentales, instintivas o emocionales.  
            Dichosos aquellos días en los que un palo era un láser de Star Wars, la rueda de un camión abandonando mi castillo, las piedras comida y manjares, o que la tierra de la plaza era el mar en el que navegamos en busca de tierras fértiles y de alguna princesa dormida en los sueños de nuestro subconsciente.
            Definitivamente, tenemos que volver a cultivar la imaginación. Hoy, somos meros espectadores de los acontecimientos sociales. La vida se ha convertido en algo tan sencillo que si no queremos, no tenemos por qué usarla. Estimulemos la creatividad. Rompamos lo establecido durante unas horas al día. Apaguemos televisores, redes sociales y ordenadores. Abandonemos el coche. Corramos. Paseemos. Utilicemos la bicicleta y respiremos el aire de la montaña. Escalemos un pico. Abandonemos ascensores y utilicemos pies y piernas. Cerremos el móvil... Levantémonos del sofá... Y, en pocos segundos, como por arte de magia, la imaginación inundará nuestro cerebro y empezaremos a funcionar, a crear, a ser optimistas y a imaginar. Los proyectos con mucho presupuesto -y no es que esté en desacuerdo con ellos- pierden en muchos ocasiones la frescura y la innovación que surge de la creatividad. En cambio, podemos apostar por formatos más humildes y más ricos en imaginación, optimismo e inspiración.
            Si es preciso pongamos la vacuna del "SIN MOTIVO" e infectemos a todos los seres que queremos, que conocemos, con los que compartimos la vida. Solamente abrazándolos les transmitiremos todos esos virus más que necesarios.
            "La lógica te lleva de A a B. La imaginación te lleva a todas partes" (A. Einstein)
            JULIÁN GIJÓN

             


              Asesor artíistíco - creativo de Kin Cosmetics

sábado, 16 de abril de 2011

Presentación de la nueva ambientación del taller de peluqueria: FERMIN DE MARISCAL

El diseñador e ilustrador JAVIER MARISCAL famoso por su mascota COBI. Uno de sus personajes historicos ambientan e imprenan de buen royo nuestro taller de peluquería Los GARRIRIS:  Fermin, Júlian y Piker de los años 70. Personajes que definen la inresponsabilidad, cachondeo y vida tranquila de una epoca

FERMIN ha sido el elegido para ambientar nuestra inspiración creativa Compartira con nosotro sus ganas.de vivir y divertirse. Que no solo de trabajo vive el hombre.

Bienvenido a nuestro espacio creativo este verano.
..........................Julián Gijón........FERMIN.......................MARISCAL

martes, 5 de abril de 2011

LA PASTILLA AMARILLA

  Decía Séneca:
                «No nos atrevemos porque las cosas sean difíciles, sino que son difíciles porque no nos atrevemos.»
                Como en un sueño, vago por mis pensamientos analizando el último lanzamiento que sacará en breve una conocida, prestigiosa y venerada casa comercial al mercado de la peluquería: «La pastilla amarilla».  Aunque por su tamaño o aspecto suave y deslizante parezca un supositorio, no lo es. Se suministra vía oral a través de una espiral que con el calentamiento de nuestra mano sale disparada hacia la tráquea. En milésimas de segundo, y con el contacto de la mucosa estomacal, explota convirtiéndose en millones de partículas y así llegando, sin exclusión, a todos los rincones del cerebro a través de los conductos internos.
                La gran noticia y novedad es que la ingeniosa pastilla no es para el cliente final de nuestros salones, sino para todos los que trabajamos en el mundo de la peluquería. Corren tiempos difíciles para nuestra profesión y las casas comerciales no tienen más remedio que agudizar su ingenio para seguir controlando la economía de nuestros salones, cuenta vital para su propia supervivencia. Un fármaco capaz de conseguir mantener sus fórmulas del pasado, que tan bien les ha funcionado, y erradicar cualquier pensamiento revolucionario que haga salir al peluquero de su estado hipnótico y cómodo que caracteriza un sector cada día más precario.


                Desde hace muchos… muchos…. años las grandes empresas de cosmética, que hábilmente consiguieron crear marca, nos condenaron a la gran frustración de hacernos creer que sin su apoyo visible en nuestros salones, no seriamos nada. Lo creímos y eso nos impidió tener la suficiente valentía para potenciar, actuar, crear y desarrollar nuestra propia marca y hacerla sinónimo de calidad.
                Tengo ganas de que llegue a mis manos. Creo que me la tomaré. No quiero seguir viviendo en la impotencia de ver una realidad que no me hace feliz. Ver como múltiples salones de todo el territorio nacional exhiben más en sus aparadores las marcas comerciales que las suyas propias. Ver como muchos profesionales se escudan en unos productos para argumentar que sus manos tienen calidad, aunque después los rellenan en la rebotica del que verdaderamente les convence o les es rentable. Ver como llenan los espacios de trabajo de expositores y productos, siempre colocados en los mejores sitios, sin recibir nada a cambio. De hacer un juego a unas multinacionales que nos hacen creer su verdad, no la nuestra.
                Sé que la pastilla es grande y que me costará tragármela. Y encima es amarilla, un color que no conjuga con mi campanilla de color carne rosado. Pero, ¿qué hacer en este momento de falta de autoestima? Sí. Creo que una solución es volver al origen y descubrir lo maravilloso que es estar vivo, y sí nos damos cuenta y analizamos que nos hemos equivocado, pues nada, ¡a volver a intentarlo! A lo mejor hasta tenemos solución………..
                Decía un viejo indio:
«Dentro de mí viven dos lobos. Uno me lame la mano. El otro trata de morderme el cuello. ¿Quién ganará? Aquél que yo alimente.»


                JULIÁN GIJÓN
                Asesor artístico-creativo de KinCosmetics

viernes, 25 de marzo de 2011

EL BUEN CAPITÁN


AUTOR: MIQUEL FARRIOL
LECTURA: JULIÁN GIJÓN

Sin brújula, el velero, se encontraba a la deriva. Las olas lo zarandeaban con fuertes envites haciendo que la quilla se quejara y los tablones filtrasen agua al interior de la sentina. Marineros empapados se afanaban en recoger cordajes y velamen antes del que el viento los arrancara de sus anclajes. Tenían las manos heridas por el roce de las sogas y los cuerpos magullados con tanto golpe pero, agotados como estaban, cumplían con su parte del trabajo porque su supervivencia dependía del esfuerzo conjunto y, o todos se arriesgaban o el barco se iba a pique.
Llevaban ya varios días de lucha constante con la tormenta, más preocupados por seguir a flote, que por saber cuanto se desviarían de su ruta o que parte de la carga se perdería. En aquellas horas en que todo estaba en su contra, solo podían pensar en términos de supervivencia dejando en sus mentes el espacio justo para comportarse como autómatas que realizan tareas especializadas y en cada turno, cuando llegaba la hora de salir a cubierta, intentaban olvidar el miedo que les impidió dormir en su tiempo de descanso.
Lo peor fue perder la brújula.

La noche anterior, un rayo furibundo se hundió en el mar, muy cerca de la nave y una de sus centellas barrió el puente de mando provocando destrozos y un pequeño incendio que les costo sofocar.
Entre las pérdidas, el Capitán, encontró el instrumento con el cristal destrozado y sin su aguja magnética. Sabía de la importancia de aquel infortunio y de como afectaría a la moral de sus hombres y tomó la decisión de ocultarlo con rapidez. Navegar con mal tiempo consciente de que no hay un rumbo que seguir podía provocar la histeria entre los marineros, condenando a la nave a los fondos marinos para la eternidad.
Por otras travesías hechas con anterioridad, el Capitán, sabía que desviarse de la ruta era muy peligroso y que en aquel mar abundaban los arrecifes que apenas dejaban ver sus crestas dentadas en la superficie y menos aún con el mar embravecido, pero solo se podía esperar a que amainaran los vientos, y la mar recuperase su perfil habitual.
Después de una nueva noche infernal, el alba trajo vientos más cálidos y suaves. La lluvia cesó y las olas descendieron como buscando su lugar en la inmensidad azul. El velero, surcaba bronco los últimos resquicios de la tormenta, perdido en el océano desierto.
Después del recuento de daños y asistir a los heridos, todos se pusieron a trabajar en reparar los desperfectos, remendar los desgarros de las velas y achicar el agua de las bodegas. Mientras tanto, en su camarote el Capitán se reunió a puerta cerrada con el resto de los mandos del navío para comunicarles la noticia. Navegaban sin rumbo y aunque si el cielo se abría podrían leer las estrellas, por el momento no podían determinar en que punto del océano se encontraban, ni cuanto tiempo más permanecerían en alta mar con las despensas y los barriles de agua viciados por el salitre del mar que los inundara. Solo podían hacer dos cosas, convocar a la tripulación y explicarles cual era su situación real, o omitirlo por algún tiempo evitando así que el miedo volviese a apoderarse de la cubierta, lanzándose, quién sabe, si a un motín seguro.
Si mantenían el engaño, los marineros conservarían el ánimo aunque entendiesen que algo turbio flotaba en el ambiente, pero seguirían esforzándose en sus tareas y aceptando, durante algún tiempo, el racionamiento que les impusieran.
La embarcación seguiría a flote a la búsqueda de un puerto donde fondear solo si se tomaban decisiones unilaterales surgidas de la inspiración y la experiencia, nunca desde el alboroto de una tripulación asustada.
Decidir contarlo o no, utilizar la sinceridad explicando con rigor la gravedad del momento tenía un inconveniente insalvable. En el momento en que se comunicara que habían perdido el rumbo muchas voces se alzarían exigiendo pasar cuentas con los responsables. Otros propondrían sus propias soluciones y otros se lanzarían a mar desquiciados ante una muerte segura. Había que asumir el caos y la posibilidad de perder el mando.
El Capitán, abrumado por la responsabilidad, escuchaba las opiniones de los sobrecargos y sopesaba las alternativas mientras se enfrentaba a su propio debate. ¿Estaba él preparado para sobrellevar aquella situación? Cuando elijó aquella profesión, se preparó a conciencia, trabajó duro para destacar de los demás y ganarse un sitio de responsabilidad capitaneando embarcaciones hechas para la aventura. Sus dotes de mando, su capacidad de gestión pronto se hizo evidente y en aquellos días ya era un reputado marino que se disputaba más de un astillero.
En una situación como aquella se ponían en marcha distintos protocolos que la escala de mando imponía; descritos en las leyes y contratos firmados ante el armador. Pero en una constitución nunca se llegan a prever todos los supuestos, y por eso, cuando se está al límite hay que improvisar, y la sinceridad suele ser la mejor de las soluciones. Contar la verdad, a veces censurada en los contratos, puede ser beneficioso ya que el ser humano, en su debilidad, se identifica con sus semejantes y pone en marcha un mecanismo de protección y amparo en el que refugiarse. Mantenerlos en la inopia suele ser indigno y casi nunca justificado.
Puede que, después de todo, depositar la confianza en los que en realidad llevaban el barco no fuera una alternativa tan mala, ni tan peligrosa. Desde luego, si no se les daba la oportunidad, nunca se sabría.
Ya a solas, en sus aposentos privados, cavilaba sobre cual sería el enfoque correcto, pues debía tomar una decisión y pudieron más la disciplina, el control de su estatus y los compromisos pactados antes de salir de puerto, así que apartó cualquier sombra de moralidad y ética con respecto a sus tripulantes. Se deshizo de la maltrecha brújula lanzándola por un ojo de buey, al mar, para después arreglarse las condecoraciones e insignias del uniforme. Él era el Capitán y debía de seguir siéndolo. No iba a permitir que un grupo de patanes le dijeran que debía hacer. El barco y todo lo que contenía dependía de él.
El buen Capitán nunca supo que entre la tripulación había un marinero nacido en una isla cercana y que conocía aquellas corrientes mejor que nadie. Y que a pesar de su origen humilde y pocas luces, le bastaba con olfatear el aire para reconocer distancias e inesperados rompientes de coral. Y por eso ninguno de ellos se salvó, por no confiar, por no preguntar, por seguir un pacto tácito que obligaba a una disciplina innecesaria.
Si hubiesen preguntado al viejo pescador, él, con la ayuda de sus compañeros, hubiese resguardado el barco en un caladero seguro, pero su condición de marinero raso no le daba derecho a opinar y si levantaba la voz, le acusarían de amotinado, por eso calló y se limito a cerrar los ojos cuando el arrecife se descubrió ante ellos.
Lo que empezó la tormenta, tuvo su fin en las rocas. El buen Capitán se hundió con su navío arrastrando junto a él cualquier posibilidad de salvación. Ignorante de que compartir su secreto los hubiera salvado.
En el fondo del océano, el casco de La Gárgola Impasible, desarbolado y con la quilla partida en dos, es morada de los peces, solo porque alguien no supo escuchar.

jueves, 10 de marzo de 2011

DULCE DE LECHE

 

Un litro de leche, doscientos gramos de azúcar blanco, una cucharada de bicarbonato de sodio disuelto en media taza de agua y un toque de esencia de vainilla.

Pondremos a fuego lento la leche y el azúcar en una olla de cobre conduciéndolo hasta hervir y removiéndolo constantemente. Poco a poco vamos agregando la mezcla de agua con bicarbonato y vainilla. Cuando consigamos aflorar el color marrón tradicional de este postre sabremos que su tiempo de cocción ha finalizado. Dejaremos que se enfríe y el dulce de leche estará listo para saborear.

Mi objetivo es crear un reto claro. Conseguir de vosotros unos lectores activos y que podamos, como un gran equipo, construir todos juntos, y a la vez por separado, este dulcísimo postre. Con toda seguridad, aunque utilizando los mismos ingredientes, cada uno de nosotros le daremos un toque especial y singular.

Esta es la labor de un buen líder. Ahora, más que nunca, nuestros negocios, empresas o peluquerías -o  como queráis llamarles- es lo que más necesita, y con urgencia. Crear equipos con una nueva filosofía: «IMPRESCINDIBLE». Tener un líder valido para dirigirlo: «VITAL». El líder ha de ser claro con los ingredientes y transparente a la hora de indicar los utensilios donde cocer el postre. Siempre con lenguaje claro y marcando retos asequibles a conseguir. Tampoco no cometer el error de creer que con un buen líder está todo solucionado. Hoy en día, quien crea que aún existe el personaje genial que saca a flote un proyecto o negocio se equivoca. Son los equipos, con su flujo de ideas e intercambio de experiencias, la clave del éxito. Trabajar conjuntamente ensamblados por un gran líder sin olvidar el proyecto personal de cada uno, aunque compitiendo sinérgicamente al mismo tiempo y en la misma dirección.

Hacía tiempo que no paseaba por mi ciudad sin un rumbo fijo sólo por el simple placer de caminar y observar calles, comercios y personas. Sin poder evitarlo, mis miradas se inclinaban hacia los múltiples salones de peluquería que me encontraba en mi camino. Salones grandes, medianos, pequeños, que no destacaban por lo concurridos de clientes que estaban dentro de ellos. Atónito, no podía dejar de leer letreros publicitarios en sus aparadores, vidrios y puertas como:

«Primera visita gratis» - «Si traes un acompañante tu corte gratis» - «Oferta anti crisis» - «Todo a 6 €» - «Los jueves lavar y peinar 3 €» - «Día del jubilado» - «Los niños a 2 €» - «…»

Perdonadme, pero tengo dudas. O yo estoy enfermando mentalmente o este sector se está volviendo loco. ¡Cómo puedo hablar de equipos, líderes y anagramas para avanzar hacia la nueva peluquería del siglo XXI! Esperad,… esperad,… empiezo de nuevo:

                            ……………  ULCE    DE   ECHE.

Un litro de azúcar, doscientos gramos de leche blanca, una cucharada de sodio  disuelto en media vainilla en taza de bicarbonato, esencia de agua.

Pondremos a leche lenta el fuego y la azúcar de cobre en una olla conduciéndolo hasta revolviéndolo…………………………………………………

JULIÁN GIJÓN
Asesor  Artístico – Creativo de Kin Cosmetics

jueves, 9 de diciembre de 2010

PELUQUERIAS HAPPY

´´PELUQUERÍAS HAPPY´´


Leopoldo: Leo para los más íntimos. Jefe y propietario de un salón medio de una ciudad española. Le salieron los dientes entre los pelos y los bigudíes del negocio familiar. Su percepción empresarial es que excepto él todo el personal de su peluquería, empleados como él los llama, son unos vagos, no tienen iniciativa ni calificación profesional.
Juana: Juani, su nombre de batalla. Esposa de Leo. Peluquera de vocación. Sus muñecas fueron sus primeras clientas y siempre ha trabajado a la sombra de su marido. La relación con las personas asalariadas, a las que llaman equipo, es el justo. No hay que mezclar sentimientos, pues Leopoldo así siempre lo ha sugerido.
Josefa: Pepi para sus clientas. Oficiala de primera, simpática y parlanchina. Once años trabajando con Leopoldo. Casada, con dos niños e hipotecada de un adosado que disfrutarán, libres de cargas, sus nietos. Gracias a las comisiones e incentivos mensuales consigue salir de la media mileurista de su sector. Su objetivo diario es hacer servicios y vender productos. Su creatividad no tiene premio, así que no la utiliza, en un espacio donde pasa la mayor cantidad de horas de su vida, si no contamos las que duerme.
La teoría de Leopoldo, a instancias de llevar su negocio, se basa en lo que aprendió de su familia y de los cursos de marketing a los que siempre, bajo pedido comercial de productos, ha asistido puntualmente. Recompensas, incentivos a corto plazo, pagos por resultados, obediencia y castigos. Todo ello “= a” MOTIVACIÓN EMPRESARIAL. ¡Plas!,... ¡plas!,… ¡bien!,... aunque a pesar de llevarlo a rajatabla, en el negocio de Leo no suben los beneficios económicos, sino todo lo contrario. Año tras año los beneficios retroceden. Juani siempre exclama que los tiempos de antes si que eran buenos, aunque más por suerte que por desgracia ya nunca volverán a ser iguales.
Tengo la plena convicción de que ha llegado el momento de mirar adelante para los que queramos sobrevivir a la nueva era socioeconómica del siglo XXI. Las nuevas empresas con éxito nos están diciendo “¡Copiadme malditos! ¡Copiadme!, y convertid vuestros negocios o peluquerías en espacios HAPPY” o como Luc Ferry proclama “Cuándo trabajamos somos a la vez libres”. Es decir, no motivar antes de trabajar, sino trabajar duro para estar motivados.
¿En nuestros espacios de trabajo, la producción es rutinaria o bien es algo creativo y artístico? ¿Entonces porqué seguimos empleando formulas del pasado? Yo nunca he pagado una comisión ni un incentivo a un colaborador mío. Nunca he instalado en mis bases empresariales “lo del premio y lo del castigo”. Siempre he fomentado la autonomía, después de explicar el propósito del camino a seguir para caminar juntos hacia el progreso continuo de nuestros intereses. No podemos erradicar la creatividad como a nuestra compañera Juani. El compromiso de un equipo es vital. Para ello, lo importante es que estén bien pagados para llegar a fin de mes y que consideren que lo que reciben es justo.
Quizás muchos de vosotros no me premiaréis ni compartiréis estas teorías. Yo sólo os pido que reflexionéis con este concepto empresarial, y a ejemplos me remito con empresas como Google, pues la mayoría de sus productos de éxito han surgido en momentos HAPPYS viendo nacer productos como Gmail o Google News.
Mi agradecimiento a todos los colaboradores que han pasado, a lo largo de mi trayectoria profesional, por mi taller de peluquería. Gracias por todo lo que aprendí de vosotros y sigo aprendiendo. Gracias por hacerme entender que la creatividad no tiene límites. Y gracias a todo ello, hoy comparto una peluquería HAPPY.

Julián Gijón
Asesor creativo-artístico de Kin Cosmetics
www.juliangijon.com

lunes, 11 de enero de 2010

´´ MODERNAS SICODÉLICAS ´´

Como el núcleo de un huracán. Como las primeras escarchas de las últimas gotas del rocío. Nos empieza a llegar la nueva temporada. Poderosa, sutil, embriagadora, llena de ilusiones y frustraciones. Cargada de proyectos y directrices en espera que el consumidor decida y dé su veredicto, positivo o negativo. Que alguna famosilla de turno se decline por una tendencia u otra será decisivo para inclinar la balanza hacia el lado del reconocimiento o al ángulo oscuro de la desaprobación urbana.
- ¿Y esta temporada qué se lleva? - nos preguntarán como cada año nuestras ilustradas clientas. Nosotros, muchas veces, con cara de Póquer, contestaremos – Todo. Cortos, medios, largos, simétricos o asimétricos, bicortes o compactos, degradados o desfilados, triangulares o igualados, rectos o…
Solo el peluquero que haya hecho los deberes con precisión, profesionalidad y criterio propio de las nuevas tendencias y se haya definido, desgranando toda la información recibida, saldrá ileso de esta pregunta. Tenemos que pensar que nos enfrentamos a la mujer del siglo XXI. Su acceso a la información es rápido e inmediato. Nos confrontamos a una mujer culta que lee, razona y lo consulta todo en la red. Influye en la sociedad, y donde su inteligencia se impone a dominar el mundo en muy pocas generaciones. Disponen del músculo más potente del ser humano: el celebro. Dios… siento como un pequeño escalofrío, ¿es miedo o respeto?... Seguramente será algún pequeño resquicio machista hormonal, heredado de algún antepasado familiar.
Modernas sicodélicas, vanguardistas de convicción, barrocas espesas, clásicas renovadas, futuristas acomplejadas, minimalistas atrevidas. Eso sí, con las ideas muy claras. Plenas de iones positivos y negativos. Féminas que deciden su sexualidad, con firmeza y sin complejos. Mujeres que idolatrarán tú profesionalidad o te hundirán en lo más profundo de la ignorancia colectiva profesional y personal. Con un poder de decisión absolutamente firme y conciso. Esas son nuestras clientas, las que aguardan la renovada temporada después de un caluroso verano que da entrada a una nueva estación. Confían que las ilusionemos, que les demos un chispazo de moda, de esperanza, de renovación y de juventud para enfrentarse de nuevo al circo mediático de nuestra sociedad.
Estar preparados es algo vital para nuestra supervivencia, siempre con argumentos sólidos y creíbles. Vivimos una flamante realidad en nuestros salones. Poseemos el privilegio de ser las primeras generaciones de peluqueros que recibimos y redescubrimos los recientes imperativos sociales. Tenemos la gran responsabilidad de dar respuesta a las necesidades de la nueva mujer del siglo XXI.